Por Federico Rozanski 
Comunicador social.
Voluntario del Área de Comunicación de ASPPE.

El pasado 2 de abril se conmemoró el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, establecido por la ONU desde 2007. En un contexto de pandemia y crisis económica global, el tema de reflexión de este año es la “inclusión en el lugar de trabajo” de las personas adultas que poseen esta condición. 

El autismo forma parte del Trastorno del Espectro Autista (TEA), también llamado Condición del Espectro Autista (CEA).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el TEA se caracteriza por presentar “algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo”, esta condición puede ser leve o hasta severa.

Sin embargo, es necesario establecer una salvedad: las descripciones sobre las alteraciones producidas por el autismo no son generalizables sino que varían según la persona. En este sentido, es imprescindible entender al autismo como “espectro autista”, concepto desarrollado en la década del ‘80 por la psiquiatra británica Lorna Wing, que hoy día constituye el marco clínico oficial desde el cual se analiza este trastorno. 

Lo que se sabe del autismo es, aún hoy, acotado tanto en cuestión de causas como de estadísticas oficiales. Se sabe que el autismo es producto de una combinación de factores genéticos y socioambientales, que se manifiesta mayormente en niños desde los 3 años. En nuestro país 1 de cada 37 niños en Argentina nace con TEA, esta información se obtiene principalmente en base a la cantidad de consultas pediátricas y los datos compartidos por las asociaciones de padres. 

Ahora bien, si por un lado es cierto que la mayoría de los diagnósticos de autismo se dan en niños, y es necesario tomar en cuenta la sintomatalogía a los fines de generar terapias desde edades tempranas, también es cierto que las personas adultas con autismo han sido históricamente invisibilizadas. 

Tal como señala la OMS, las personas con autismo son sujetos que durante toda su vida están proclives a sufrir la estigmatización y la discriminación, incluyendo la privación injusta de atención sanitaria, educación u oportunidades laborales y profesionales. Los prejuicios por el desconocimiento de la sociedad o por parte de los mismos profesionales de la salud pueden acarrear serias dificultades para las vidas de las personas con autismo. 

En este contexto, las Naciones Unidas establecieron la inserción laboral de personas con autismo como tema principal de reflexión y debate para 2021, en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la concientización del Autismo. Según detalló la ONU, con la pandemia del Covid-19 como telón de fondo, propone reflexionar sobre un modelo de empleo inclusivo que permita que personas con autismo y “afecciones conexas” como el trastorno de déficit de atención o el trastorno obsesivo-compulsivo, insertarse en el mundo laboral de forma justa. 

El organismo internacional emitió un comunicado en el cual invita a un evento virtual titulado “Inclusión en el lugar de trabajo: retos y oportunidades en el mundo pospandemia” a realizarse el 8 de abril. Según señala la pandemia agudizó las desigualdades a las que las personas con autismo se enfrentan diariamente: “El problema viene dado por las ya conocidas prácticas de contratación discriminatorias y entornos laborales que suponen grandes obstáculos para las personas con autismo. Todo ello ha contribuído al desempleo o a una grave situación de subempleo de una gran mayoría de adultos con trastornos del espectro autista”. 

Pero, mostrando una visión optimista la ONU señala que la pandemia estableció nuevas dinámicas laborales que podrían derivar en nuevas oportunidades laborales para personas con autismo: “Las nuevas formas de trabajo, incluido el teletrabajo y el uso de nuevas tecnologías, han generado oportunidades para los empleados con trastornos del espectro del autismo que antes tenían dificultades para prosperar en entornos laborales más tradicionales”. 

Es tarea de todos y todas concientizar sobre el trastorno del espectro del autismo: cómo podemos informarnos, conocer experiencias diversas y promover un abordaje cotidiano  basado en los derechos humanos para las personas con algún tipo de discapacidad a los fines de construir de manera colectiva un mundo más justo, empático e igualitario. 

Desde ASPPE reivindicamos diariamente esta perspectiva.

 

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