POR ORNELLA RUOTI
Locutora nacional (ISER) y comunicadora.

Voluntaria del Área de Comunicación de ASPPE.

Karen práctica esgrima adaptada desde hace cinco años. Su rutina combina trabajo, responder mensajes por redes sociales y entrenamiento estricto. Mientras espera que su entrenador Guillermo la pase a buscar a las dos de la tarde para ir al CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), donde concentra junto a otros deportistas olímpicos, nos cuenta su historia de vida.

Desde muy chica Karen se sintió atraida por el deporte. La natación y el handball eran sus deportes favoritos hasta que a los trece años su relación con el deporte cambió por completo. Le detectaron una alteración en su médula espinal que la inmovilizó de la cintura para abajo por lo que tuvo se tuvo que adaptar a nuevos apoyos y tratamientos, Karen recuerda: “Yo era la primera que elegían para tener en su equipo, era la jugadora que generaba un poco de miedito porque además de jugar bien tenía mucha fuerza”. Después de visitar diferentes médicos y especialistas Karen pudo dar con su diagnóstico “mielitis longitudinal”, una inflamación que afecta directamente al sistema nervioso y la médula espinal. Llegar a ese diagnóstico fue un proceso complejo ya que al ser una mielitis longitudinal se la considera una enfermedad poco frecuente. “Yo les exigía a los médicos que me den las explicaciones a mí y no a mis padres, no me explicaban lo que estaba ocurriendo con mi cuerpo” dice la joven que logró alzar su voz para decidir sobre su propio cuerpo.

CUANDO APARECEN LAS BARRERAS SOCIALES

Al tener su diagnóstico Karen comenzó con las terapias de rehabilitación en la calle Ramsay. A los pocos meses de asistir logró pasar de la silla de ruedas al andador, lo que le otorgaba mayor independencia. De a poco, sus piernas iban respondiendo de nuevo y los movimientos que podía hacer se iban ampliando, y así gracias a la rehabilitación física volvió a tener contacto con el deporte tras la parálisis.

Sin embargo, tuvo que soportar que la eximieran de gimnasia en el colegio debido a su nueva condición física. Así pasó de ser una de las mejores jugadoras del colegio a estar encerrada en el aula rindiendo exámenes escritos sobre reglamentos. “Lo curioso es que yo podía hacer ejercicio físico, de hecho, era algo vital para mi recuperación, pero en el colegio en vez de incluirme, me obligaron a aprender de memoria reglamentos de deportes convencionales que nunca podría jugar” recuerda.

Como muchas entidades educativas del país, el colegio de Karen (un instituto privado y religioso en Lomas del Mirador) no contaba con rampas para personas con movilidad reducida por lo que también la dejaron afuera de otras actividades como ir al recreo porque las aulas estaban en un primer piso. “Los adultos de la escuela no me ayudaron, de hecho, eran mis compañeros los que me ayudaban a salir al recreo gracias a que los varones me llevaban a upa y mis amigas bajaban la silla” rememora entre risas.

Acostumbrada a un entorno que la hacía sentir insegura y dependiente Karen quedó  completamente sorprendida cuando un vecino, usuario de silla de ruedas, de su barrio la paró en la calle para invitarla a entrenar con su equipo de esgrima. Alejandro le dijo a Karen que vaya a uno de los entrenamientos en “Ramsay”. Así comenzó una nueva etapa en su vida, una etapa en la que por fin podía volver a practicar un deporte con el mismo fin y emociones que tenía antes de ser una persona con discapacidad motora.

PARA CUMPLIR LOS SUEÑOS PRIMERO SE DEBEN GARANTIZAR DERECHOS

En el año 2015, Karen comenzó a formar parte del equipo de esgrima adaptado y luego de un año de entrenamiento viajó a Canadá como representante de Argentina en dos torneos: Copa del mundo y Regional Americano.

Al revivir su pasado Karen reflexiona sobre lo importante que es contar con una sociedad inclusiva que brinde las mismas oportunidades para todas las personas que desean dedicarse al deporte. Gracias a esas personas que la ayudaron a derribar las barreras que las instituciones médicas, educativas y barriales le pusieron pudo continuar su carrera deportista y representar a su país en una competencia internacional.

“Sueño con que en el futuro pueda competir y entrenar cualquier deporte en el mismo espacio que los deportistas convencionales” dice y asegura “si hubiese contado con la información necesaria sobre las personas con discapacidad en el deporte cuando era chica tal vez no me hubieran excluido de la escuela y del club de barrio en el que practicaba natación. Para que las personas con discapacidad sean realmente incluidas es muy importante el acceso temprano a la información sobre su discapacidad y sobre los derechos que tiene”.

Faltan pocos meses para los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, que se pospusieron para este año debido a la pandemia de COVID-19, por eso en  ASPPE – Asociación de Profesionales para la Equidad creemos que es urgente acercar estas historias y darle visibilidad a las personas deportistas con discapacidad.

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